Cuando una persona ha significado mucho en nuestras vidas, para bien o para mal, y se ha ido, no debemos tratar de encerrarla en el olvido, porque el olvido tiene una puerta que se abre cuando menos lo esperamos y nos lanza los recuerdos como caballos salvajes que nos patean el alma. Aprenda a domar los recuerdos. Los recuerdos domados no lastiman… Supongo que algo bonito, digno de recordar, le habrán dejado.
Donde habitan los ángeles. (via uncafeperdido)
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